El tiempo es el dueño de nuestras vidas. Decide cuando empieza una o acaba otra. Pero no es el dueño de nuestras acciones, de nuestros pensamientos. Eso sí, gracias a él, al paso del tiempo, aprendemos muchas cosas que nos ayudarán, nos marcarán de por vida y, quizás, marquen un antes y un después. Hoy es un día de esos. Por ello, me gustaría hacer un repaso a algunos aprendizajes.