El tiempo es el dueño de nuestras vidas. Decide cuando empieza una o acaba otra. Pero no es el dueño de nuestras acciones, de nuestros pensamientos. Eso sí, gracias a él, al paso del tiempo, aprendemos muchas cosas que nos ayudarán, nos marcarán de por vida y, quizás, marquen un antes y un después. Hoy es un día de esos. Por ello, me gustaría hacer un repaso a algunos aprendizajes.
Con el tiempo, aprendemos que la diferencia entre querer y amar es lo que llamamos cariño. Y nos daremos cuenta de que, si hay tantas personas como estrellas, puede que para una de ellas tú seas el mismo universo. Y que el orden de ese universo se modifica cuando aquéllo a lo que atribuías tu fuerza te abandona. Y, por ello, debemos aprender que no hay que buscar el amor como un producto necesario en nuestras vidas, sino como una unión infinita, un complemento, en el que, solo aquél que es capaz de quererte con tus defectos es el que te proporcionará toda la felicidad que necesitas. Con el tiempo, uno aprende a quererse, a ver que uno vale. Y veremos que las personas demuestran lo que son por cómo se levantan una vez que se han caído. Que caerse está permitido, pero levantarse es obligatorio.
Con el tiempo, caeremos en la cuenta de que, en el amor, no es suficiente sólo con quererse. Ni siquiera con hacer las cosas siempre bien. Veremos que lo mejor de las peleas son las reconciliaciones. A veces nos pelearemos “aposta” solo para recibir un dulce beso de "te perdono". Observaremos que "no te quiero" y "te odio" es algo tan distinto como "pareja" y "amigo". Sentiremos que, cada día que te olvidas de mí, yo me muero un poco, pero vuelvo a nacer y te perdono tan solo con verte una simple sonrisa, aunque no sea para mí. Que, mientras tú te decides a elegirme, yo me quedare contando estrellas...
Con el tiempo, aprenderemos que los besos no son contratos y quererse no es obligatorio. Que es el amor el que, siendo tan cruel, te paraliza las cuerdas vocales y te pierde la mirada cuando quieres decirle a otra persona "te quiero". Que, en este Mundo, la persona que más puede ayudarte eres tú mismo. Siempre encontrarás la manera de no fallarte jamás. Aprenderemos que, con frecuencia, todo lo bueno suele ser pecado. ¿El mejor de todos? El haberte conocido. Comprenderás que, si te concediera hoy todos tus deseos, no sabría la forma de retenerte a mi lado mañana. Que he estado media vida tratando de conseguir que tu miedo y el mío se enamoren. Que cada día es diferente, simplemente, porque estás conmigo. Y aprenderé a recordarte que, cuando menos me lo merezca, será cuando más necesite que me quieras y estés a mi lado. Sentiremos con pena que, a veces, cuando estás abrazando a alguien, puede que sientas a esa persona como la más lejana de Mundo. Que te quiero tanto que, si fuese necesario, me marcharía para siempre y no te volvería a ver jamás para que fueras feliz. Aunque, si te vas, podría acabar conmigo el mismo sol que a ti te alumbra... Pues me hice mayor el día que me dejaste, tanto que perdí esa ilusión de niño por estar a tu lado. Necesito que me vuelvas a enseñar que se puede crecer al revés de los adultos. Empezaremos a aceptar que, cuando hueles el aire y respiras el viento, cuando consumes cada minuto y crees devorar el mundo, aunque lo niegues... es que estás enamorado. Que, cuando la noche me acecha y me siento perdido, tú eres la única luz que me guía. Me delataré cuando entiendas que me gustas hasta cuando lloras, pero me enamoro de ti cuando sonríes. Que, cuando se quiere a una persona, se la da las gracias, simplemente, por existir. Que, si hoy deseo ser mejor persona, seguramente tú tengas mucho que ver.
Con el tiempo pensaremos que, a veces, cuanto más aprendes, menos crees que sabes. Que, si me miras con esos ojos, ¿cómo quieres que no te quiera? Padeceremos que no es el peor dolor el que te mata, sino el que te deja con vida, agonizando, para no poder disfrutar de ella. Y, por último, no tendremos más remedio que asentir con la cabeza al ver que la vida se compone de pequeños detalles y que, con esfuerzo, siempre seremos dueños de ellas, de nuestras vidas... y desterraremos al maldito tiempo de una vez por todas. Para ello veremos que, con el paso del tiempo, hoy día, los poetas no tienen éxito si no cantan lo que recitan. Y nadie quiere ser uno de ellos porque, uno solo es buen poeta, si no tiene suerte con las mujeres y una herida abierta. Ojalá ninguno de ustedes sea uno de ellos.
- MARIANO J. - (16)

Cuando algo te llega a lo más hondo solo puedes aplaudir.
ResponderEliminarCuando algo es un verdadero placer, sólo te queda expresarlo en el mejor momento posible :)
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